1. Factores psicológicos
Los estudios demuestran que un ambiente hostil crea problemas psicológicos en los niños. Pero en el caso concreto de los niños con TDAH sabemos que además de ser inestables desde el punto de vista emocional.
Los niños con TDAH presentan una baja tolerancia a las frustaciones y no saben diferenciar sentimientos básicos de amor, odio, indiferencia… Además, las últimas investigaciones apuntan que algunos niños están predispuestos a padecer el Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad, de la misma forma que ocurre que con los cuadros de estrés o ansiedad.
2. Factores físicos
El claustro materno es el primer ambiente en el que todos vivimos. Existen amplios estudios que demuestran que el hecho de que la madre fume en el embarazo multiplica por tres el riesgo de que el bebé desarrolle TDAH en sus primeros años de vida. Igual ocurre con el alcohol y con otras drogas (que también pueden tener otras repercusiones cognoscitivas) durante el embarazo. Por tanto, los factores físicos intrauterinos pueden favorecer o, por el contrario, proteger al niño del TDAH.
3. Factores hereditarios
Hoy en día, los pediatras aseguran que un alto porcentaje de estos niños padecen hiperactividad debido a factores hereditarios. Muchos de sus padres fueron hiperactivos en su infancia sin que la mayoría de ellos tuviesen noción del problema.
4. Factores ambientales
Aunque la realidad es otra, el niño hiperactivo vive en un mundo que él cree hostil, lleno de exigencias que él no puede realizar y que le provocan un sentimiento de inseguridad que le obliga a pedir mayor atención de sus mayores. Además, la sensación de falta de protección hace que utilice todo tipo de estrategias para acaparar la atención de sus padres.

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